Cuidar al cuidador

¿Por qué no podemos descansar cuando intentamos dormir sentados?

Para comprenderlo, hay que analizar las cinco fases del sueño en las que perdemos tono muscular e incluso la consciencia del entorno que nos rodea. Es en la quinta fase del sueño, la denominada fase (REM) “movimiento ocular rápido” en la que el celebro sufre una mayor “desconexión”.

Durante el sueño REM, aparte de los movimientos oculares rápidos, el cerebro envía señales a la médula espinal para crear una parálisis temporal de los músculos. Un tipo de desconexión corporal para evitar lesionarnos a nosotros mismos mientras dormimos.

La parálisis parcial y la pérdida de tono muscular dificultan tener la postura erguida de la espalda y cuello en posición vertical, razón por la que, si estamos en posición sentada, siempre tendemos a reclinarnos o acostarnos hacia un lado apoyando la cabeza donde más “cómodamente podamos”.

Cuando dormimos sentados, las piernas se entumecen, terminamos torciendo el cuello o girando la columna en posiciones que nos hacen despertarnos doloridos e incómodos, con lumbalgia, tortícolis, además de otras dolencias diagnosticables.
El descanso en posición sentada difícilmente podrá ser tan reponedor como en posición horizontal.

Estudios sobre el descanso del cuidador

Estudios como Sleep in caregivers: what we know and what we need to learn, de McCurry SM1, Song y, Martin JL, u otros publicados por el Observatorio Global del Sueño, ya demuestran que los trastornos del sueño son frecuentes en los cuidadores y se asocian con resultados físicos, médicos y funcionales negativos. Hay evidencias claras y científicas que respalda la interacción entre la pérdida de sueño, el estrés del cuidador y la vulnerabilidad a las enfermedades crónicas.

En un proyecto del Dr. Germán Prados García (Departamento de Enfermería de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Granada) financiado por la Consejería de Salud en 2017, 87,2% de loscuidadores pasan la noche en un sillón junto al paciente. Considerando factores ambientales, como la temperatura, la luz, el ruido, la actividad de los sanitarios y la propia superficie de descanso del cuidador, es esta última la que con diferencia se asocia con una peor calidad de sueño del cuidador durante la hospitalización de su familiar.

Para el Observatorio Global del Sueño el rol de cuidador puede dificultar la regularidad de los horarios de descanso. Los trastornos del sueño pueden afectar negativamente al bienestar general del cuidador y repercutir también en el paciente. Dormir poco o mal hace que el estado de ánimo se resienta y esto afecta de un modo u otro a quienes están cerca. Las personas enfermas a menudo son más sensibles al trato que reciben, y existe cada vez más evidencia médica de la relación positiva del bienestar físico y emocional con la mejora y el manejo de las enfermedades.